ADIÓS A LA CULPA

Adios-1Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa…

Cuestionario:

  • ¿De dónde salió que para que una persona haga las cosas bien hay que hacerla sentir bien mal?
  • ¿De dónde salió que para resolver un problema hay que encontrar al culpable?
  • ¿Le cuesta trabajo decir “no”?
  • ¿Le teme al conflicto?
  • ¿Se inmoviliza ante la posibilidad de equivocarse?
  • ¿Le atormenta su pasado?
  • ¿Le angustia su futuro?

Stephen Hawking y Leonard Mlodinow hacen el siguiente comentario en su reciente libro -El Gran Diseño-: “La capacidad humana para sentirse culpable es tal que siempre podemos hallar maneras de acusarnos a nosotros mismos”.

Desde que me acuerdo, aprendí por audición y luego por repetición que nací pecador y que he pecado mucho por lo que pienso, por lo que digo, por lo que hago y por lo que he dejado de hacer, y que todo ha sido por mi triple culpa, o sea por mi gran culpa. Liberarme de este disco rayado no ha sido fácil, pero ahí voy. Escribir acerca del tema ayuda mucho.

Muchos crecimos en un modelo educativo familia-escuela-sociedad que se movía desde la obediencia ciega, el deber ser, el culto a “lo correcto” sin importar razones, el miedo al “qué dirán”, las comparaciones, la necesidad de complacer, la intimidación, la amenaza, la indiferencia, la mirada acusadora, la burla, la ironía, la venganza, el castigo, el temor al fuego eterno, el miedo al rechazo, a no ser amado, a la soledad, al aislamiento… Y lo más triste es que sigue muy presente en nuestro medio educativo, publicitario y cultural. La costumbre de prevenir y castigar los errores a través del miedo y la culpa está muy extendida.

No es de extrañar entonces que estemos adictos a culparnos a nosotros mismos y a culpar a los demás, tanto que, si no sentimos culpa, experimentamos cierta sospecha de que algo egoísta e impuro sucede en nosotros o en los demás, o peor aún, que hemos desarrollado una inmensa capacidad de indolencia, egoísmo e indiferencia. Sentirse mal y hacer sentir mal a los demás es uno de los deportes favoritos del común de la gente.

¿Qué es la culpa? Es una sensación desagradable; es castigarse o inmovilizarse por algo que ocurrió, que está ocurriendo o que podría ocurrir. Es desperdiciar el momento presente por estar instalados en el inmodificable pasado, paralizados ante el momento presente, o angustiados ante el impredecible futuro. John Lennon decía: “la vida es lo que te sucede mientras tú te empeñas en hacer otras cosas”, o sea, la vida es lo que te sucede mientras tú te empeñas en culparte, preocuparte, criticar, maldecir, negar, etc… La culpa es un gran distractor y un excelente saboteador.

La culpa está infiltrada en todas las instancias de nuestra vida cotidiana: en el trabajo, la alimentación, el placer, la sexualidad, las relaciones interpersonales, la vida de familia, el manejo del dinero, la crianza, la autoestima, la salud corporal y emocional, y hasta en la imaginación, ocasionando ansiedad, depresión, mal genio, inseguridad y deterioro en nuestra calidad de vida.

Hay dos clases de culpa: una “sana y útil” y una “insana e inútil”.

La culpa sana y útil es la que emerge cuando nos damos cuenta, reconocemos y actuamos consecuentemente; es la que nos conduce a no dañar, a aprender las lecciones, a reparar los errores, a aceptar la responsabilidad, a arreglar los problemas y a seguir adelante; es una sensación que impulsa a mejorar, a no volverlo a hacer.

La culpa insana e inútil es la que no aporta nada a nuestro proceso de crecimiento pues inmoviliza, elude el cambio, justifica, distrae, castiga, manipula, autodestruye y debilita nuestras posibilidades de crecimiento personal. Desafortunadamente es la más arraigada, tanto para auto-castigarnos como para castigar y manipular a otros.

Para una vida más placentera es importante entonces deshacerse de la culpa inútil y fortalecer la culpa sana y útil. Para esto, podemos cambiar en nuestro “disco duro” el concepto de “culpa” por el concepto de “consciencia responsable” o sencillamente, responsabilidad; esto implica:

  • Primero, darse cuenta y atraparla a tiempo; para esto es útil ejercitar la atención en el aquí y el ahora a través de ejercicios como la meditación, el yoga, la contemplación, el silencio interior, el arte, las aficiones, etc.
  • Segundo, reconocer la culpa observándola y aceptándola con sencillez, valor y realismo evitando caer en juicios inútiles, entendiéndola por lo que es: una emoción que puede causar sufrimiento innecesario o puede impulsarnos a crecer.
  • Tercero, asumir la situación, movernos, desinstalarnos del viejo modelo y poner polo a tierra desde estas preguntas: ¿cómo voy a responderle a esto? ¿con qué aspectos de mí le respondo a esta situación? Son las preguntas que nos permiten tener la liberadora y maravillosa experiencia de reemplazar la culpa inútil por la decisión de actuar libremente desde lo mejor de nosotros mismos; ésta es la responsabilidad, aliada inseparable de la libertad.
  • Y cuarto, no usarla para manipular a los demás, usando en cambio, argumentos y actitudes firmes y amables para persuadir.

Un aspecto clave es asegurar que este proceso de liberación no nos haga daño, que no dañe a otros y que respete la dignidad humana; esto para evitar confundir el “adiós a la culpa” con individualismo, indolencia o indiferencia.

Liberarse de la culpa inútil tiene múltiples beneficios: mejora nuestra salud corporal, mental y espiritual, mejoran nuestras relaciones interpersonales, mejora nuestra autoestima, mejora la confianza en nosotros mismos, mejora la vida y mejora la sociedad. Además, y no menos importante, al no caer en la trampa, ayudamos a la transformación de aquellos personajes acostumbrados a manipular a los demás a través de la culpa (padres, hijos, jefes, amigos, profesores, pareja, publicidad), pues ya no les funcionará el viejo truco, por lo menos con nosotros, y les tocará cambiar.

¿Qué espera? Libérese de la culpa, no coma cuento, ni manipule ni se deje manipular, hágase responsable, ponga límites, aprenda de sus equivocaciones, viva intensamente su presente y quiérase mucho; su salud, su pareja, sus padres, sus hijos, sus amigos, sus empleados, su gente y su planeta se lo agradecerán.

Camilo Roa Mackenzie

Comentarios

  • Hola Camilo me encantó!!! Que oportuno para mí, pero muy útil para todo el mundo. Ojalá la gente trabaje en deshacerse de la culpa, te imaginas como viviríamos de rico?
    un abrazo
    Carmen Alicia

  • Qué concepto tan constructivo para ayudarnos a re-enfocar ese sentimiento: “la culpa”. Gracias,

  • Camilo:

    Excelente!! no me queda otra cosa que reflexionar y actuar . Gracias por compartirlo con nosotros.

  • Que buen escrito para reflexionar, la culpa la gran saboteadora de grandes o pequeños proyectos. Que rico liberarnos de la culpa!!!!

  • Así como lo escribes, parece sencillisimo… Pero ese es un trabajo para toda la vida, y que vale la pena! Mil gracias por tratarlo con tanta frescura, abrazos

  • Hola Camilo:
    Que reflexión tan maravillosa, y me ha llegado en el momento preciso, pasamos por un momento dificil en mi familia. Nuevamente gracias !!!

  • Cuando leí el cuestionario me sentí completamente identificada con las preguntas y no pude evitar responderlas a todas de forma positiva, quiero liberarme de la culpa NO SANA y trabajar en la SANA Y UTIL. María Isabel

  • Hola, me llama la atención que los que las personas que hacen los comentarios son de género femenino. Será que nos sentimos más culpables o que aceptamos mejor la culpa? Me gustó la clasificación de la culpa hacia algo proactivo del ser humano y el término”consciencia responsable”. Gracias

  • Hola Claudia:
    Gracias por tu participación en el blog; con respecto a tu pregunta, yo creo que “todas las anteriores” y le adicionaría que tienen mucha más sabiduría y sencillez para ir más allá de la aceptación y dejar salir sus emociones; ustedes se expresan, arman grupos y se cuentan las cosas del alma; en eso, los hombres nos quedamos más cortos por miedo a mostrarnos débiles; taras culturales que afortunadamente van quedando en el pasado pero que aún tienen mucho arraigo, tanto en los hombres como en las mujeres.

    La culpa es uno de los grandes problemas del mundo, hace mucho daño; tenemos una herencia de siglos, y ponerla en su sitio tomará mucho tiempo. De ahí la importancia de la toma de consciencia de una manera responsable, y de asumir la responsabilidad de una forma consciente y amorosa.

    Gracias de nuevo. Un abrazo,

    Camilo

  • Hola Camilo! Este tipo de reflexiones son las que realmente necesitamos! Me fascinó, porque yo lo he vivido

  • Hola Camilo definitivamente me identifico con todos sus temas y son de gran ayuda. gracias mil.

  • Gracias por tan oportuna reflexión. Ilustrativa, concreta y sabia.

  • Grande Pá!
    Te quiero montonessss…

  • Muchas gracias .Saludos de Suiza.

  • Camilo, mil gracias, acabo de imprimir este artículo …. es de crecimiento profundo, escencial, imprescindible por lo generalizado del tema en la humanidad, es parte de nuestra realidad humana, y es la “TARA” que nos limita a SOÑAR, como cuando eramos niños, y por tanto nos limita la FELICIDAD!!!Gracias ….lo compartire con mis hijas hoy … no como un discurso si no como una aspecto de crecimiento mutuo!!! Dios te bendiga …. ahhhh, lo único en lo que discrepo es que no existe tal “culpa sana y útil”, existe una conciencia responsable en mi opinión, porque desde la palabra, nos estamos “contaminando” con el sentimiento de “cul…” que no tiene nada de útil. Saludos

  • Hola Carla, muchas gracias por tus palabras.
    En relación con tu discrepancia… ¡estoy totalmente de acuerdo! Un abrazo!

  • Buenos días Camilo llevo varios días preguntándome porque me sucede esto a mí, y hace unos tres días me dio por averiguar por el síndrome de no me hallo en internet y me salió un mensaje de este tema hecho por Camilo Roa Mackenzie y me llamo gran atención saber más por el autor y hoy me confronto con esta joyita sobre la CULPA, que me deja en la raíz de mi dilema, para encaminar mi solución. Gracias por su orientación y disposición de no pasar en vano por este planeta y referente a que los comentarios solo vienen de mujeres, es verdad a nosotros los hombres se nos hace más difícil exteriorizar nuestros conflictos internos, hay una frase que me suena y es.
    “El tiempo es la principal causa de la infelicidad del hombre y el reloj nunca detiene su ritmo para esperar”

    Luis Alfonso Zapata González

  • Hola Luis Alfonso, gracias por tu comentario y me alegra que hayas encontrado pistas útiles para tu vida. Me encanta la frase que compartes; nos recuerda la importancia de vivir plenamente “el aquí y el ahora”.

  • Camilo, la propuesta que haces sobre el tema de la culpa es clara y pertinente. Te felicito por este espacio de DAR lo que SABES. Así debe ser el mundo que habitemos, esto nos hace mejores seres humanos. Muchas gracias por compartir tus conocimientos situados en las experiencias de la vida. Nos hace mucho bien. Un fuerte abrazo.

  • Ana María, muchas gracias por tu participación en el blog; aprecio mucho tu punto de vista como mamá y como educadora.

  • Siempre he deseado liberarme del “mea culpa”. Este excelente artículo me cae como anillo al dedo. Maravilloso. Gracias!.

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